Historias y emboscadas creativas I
Soy parte de la tribu de los que inventan historias, y a veces las escriben y publican. Me declaro culpable de incurrir en alguna falta contra lo que voy a señalar aquí. Pero también formo parte de la tribu que consume historias, y pasándome a esa trinchera, me coloco el equipo de guerra…
¿Cuántas veces hemos seguido con fascinación una serie de televisión sólo para que tras una temporada o dos la viabilidad económica o los intereses de productores y canales establezcan una cancelación, y nos quedemos “a medios chiles” con un montón de preguntas, y la curiosidad en carne viva por conocer el desenlace de una historia que nos atrapó, nos sacudió y nos llenó de expectativas?
“Si quieres empezar a contarme una historia, te escucharé sólo si me cuentas el final”.
Hay muy pocas certezas en la vida, los que disfrutamos la lectura sabemos lo duro que es saber que faltan pocas páginas para acabar un libro, que llega el punto final, y que no hay una saga planeada; pero también gozamos al conocer el desenlace, al tener claro cómo es que A+ al pasar por X- se transformó en A- y cambió las experiencias de B+ y C- para que al final ocurra Y, D muera en los brazos de A- que al meditar sobre la vida de D decida regresar a ser A+ y nuevamente con sus decisiones y acciones transforme lo que B+ y C- y hasta nosotros creíamos que sucedería.
El encanto de una historia radica en buena parte en la consciencia de su finitud. Respeto a quienes crean una historia para permitir después que otros escribanos la tomen para crear universos paralelos, pero en el fondo considero que es una falta de respeto para el lector y para la audiencia.
Cambiando de trinchera. “Yo decido qué hago con la historia que invento”.
Como escritores, debemos asumir un compromiso y una responsabilidad desde el momento en que decidimos que la historia que se nos ocurre va a plasmarse y compartirse. Cierto, en el proceso creativo, una idea original puede ir tomando diferentes vertientes, y al desarrollar personajes, nos dejamos llevar por ellos y a veces no nos queda mas que ceder a la exigencia de que un personaje u otro nos cambien situaciones y hasta el final que originalmente habíamos previsto.
Pero qué pasa cuando ya escrita y publicada la historia se nos da la gana fantasear en el: “¿Y si nuestro personaje se hubiera visto en otra circunstancia o en otra compañia y el desenlace fuese distinto?”… ¿Puedo modificar premisas, argumentos y desenlaces? ¿Y mi compromiso después del punto final que implica publicar? La historia que se publica, ¿es del público, o sigue siendo mía?
Ya publicada una historia, el compromiso está hecho, el contrato firmado, y cambiar de idea es inclumplir, es faltar al respeto.
Los compromisos generalmente se rompen por cobardía, por la incapacidad de cumplir lo prometido, por escudarse en la infantil premisa: “dijo mi mamá que siempre no”, por no tener los huevos para continuar con un proyecto. Y es válido retirarse de la batalla cuando uno va perdiendo, para poder pelear otro día. Pero retirarse para siempre de una guerra que uno mismo entabló, es retirarse sin honor. ¿Quién en su sano juicio acepta tratar una y otra vez con quienes han demostrado no ser dignos de confianza? Tal vez sólo las personas enamoradas, pero me queda claro que en tal estado, o no están en su sano juicio, o fingen el enamoramiento con fines ulteriores de venganza o algo peor… ¿Alguien lee de nuevo una historia para planear traicionarla con fanfictions o infidelidades entre autores? ¿Sería sano un universo paralelo así? -Me detengo a reír en el tono de un villano tragicómico…. “Mua-ha-ha-há, qué malo soy”-. No se puede volver a vivir lo que ocurrió en el pasado. Ya somos otros, ya leímos otra cosa, pensamos diferente, tenemos otras experiencias.
Shit Happens. Will you take it?… “La historia me pertenece a mí; yo, que la consumo, me consumo con ella y le doy vida”
Los fans de Star Wars saben perfectamente de lo que hablo. Y obviamente hay una división entre quienes piensan que Lucas tiene derecho a modificar todo bajo el argumento de que ahora sí tiene los recursos para planear la historia como originalmente la había concebido; y quienes han hecho la historia tas suya, que no pueden aceptar que se cambie ni el orden de los eventos, ni el color de cabello de un personaje. Tenemos derechos entonces como público, el derecho de quedarnos con la historia original e ignorar las modificaciones, el derecho de exigir respeto, el derecho a reclamar un final para una serie inconclusa… En la industria del cómic es muy aceptado que se escriban universos paralelos donde los personajes originales se enfrentan a situaciones completamente diferentes, para beneplácito d emuchos lectores ávidos de cambios. Se ha llegado incluso a proponer y realizar enfrentamientos de personajes de diferentes franquicias y compañías sólo para satisfacer curiosidades extrañas: “Y qué pasaría sí…”. Pero el público que desea eso (mercado) sabe que enfrenta una historia diferente en la cual lo único que debe ser respetado es la esencia de los personajes, en un ejercicio lúdico que queda fuera de modificar la historia que ellos ya conocen e hicieron suya.
Desde ambas trincheras…
En libros teóricos y en caso de nuevos descubrimientos, me parece válido que un escritor o investigados haga comentarios a las subsecuentes ediciones, haga addendums y una fé de erratas. Pero si hay que cambiar demasiado lo que se postuló, lo correcto sería escribir otro libro, tan lvez haciendo referencias a la obra anterior como punto de partida, y elaborar de nuevo los argumentos en consistencia con las nuevas evidencias y circunstancias.
Si nuestro compromiso como lectores o expectadores es ir de la mano de los autores y acompañar a los personajes hasta el final; el compromiso de los escritores es hacer que ese camino valga la pena y nos lleve a algún lado.
Si alguien no está conforme con un desenlace o desea ejercer su imaginación y creatividad en alguna disyuntiva de la historia, es felizmente libre de hacerse su propia fan fiction, y guardarla para sí o intentar compartirla con otros. Hay buenas piezas de fan fiction, pero son un atentado contra el argumento original, y entiendo que la mayoría de autores soliciten respeto a sus obras y expresen su deseo de evitar que las fan fictions de miles desvirtúen o den un cauce distinto a lo que ellos publicaron.
No quiero extenderme y dejar todo en un rant. En un siguiente post abordaremos la temática de la industria del entretenimiento, donde las historias y los personajes se ven además sometidos a intereses comerciales, y las historias exitosas son modificadas, extendidas y hasta canceladas para responder a ello, y qué es lo que como público deberíamos exigir -utópica o realmente- en esos casos.
La tarea…
Por ahora sólo imaginen que en un reality show, ya entregados los premios y declarados los ganadores, decidan sacar un universo paralelo donde el ganador y “auténtico” merecedor del premio sea otro, y además arrebaten el galardón al primer ganador. ¿Le devuelven al público el dinero gastado en sistemas de votación?
Han retirado títulos a reinas de belleza por conductas que no concuerdan con la imagen y buenas costumbres de la organización que respalda tales títulos… Pero ya no pueden cambiar la historia pasada o nombrar ganadora y cambiarle la vida a quien quedó en segundo o tercer lugar… Por qué en las series de televisión, las películas y los libros permitimos que nos cambien todo?
Hasta el próximo post, Historias y emboscadas creativas II.

