About | Quién
Buena pregunta…
Me conocen por más de un nombre: Marcela, Walkyria, Lobito Negro, Saiffe, sister, “brodercita”, y también Fulana, ¿por qué no?
No soy un personaje de novela, plano, unifacético o predecible (¿qué personaje de novela no lo es?). Soy un ser en constante cambio, vivo adaptándome, reinventándome, tratando de entender, aprender… buscando explicaciones y sentidos.
Supongo que esperan que diga que soy actriz, locutora, publicista, escritora, productora, coach, pintora, cocinera, gamer, tejedora, costurera, artesana, escultora, lava-naves, pega-azulejo, manager de incontables foquitos de colores en un malabarismo en medio de la oscuridad…
Esas son las cosas que hago mejor, o por las cuales me pagan, o las que hago por cariño, hobby o simple nece(si)dad; pero no SOY lo que hago. Si nos etiquetáramos así no acabaríamos nunca. Se puede robar una vez sin ser ladrón, se puede ser diplomático sin ejercer en el servicio exterior…
Tal vez esperan que diga que nací en México, que viví en Guadalajara y Monterrey y que ahora vivo en la ciudad de México, que mi sangre viene de Líbano, que no soy religiosa ni atea, que estudié Lengua y Literatura, o que trabajé en casi todo lo relacionado a medios, publicidad y merca… Que me gustan mucho cualquier cantidad de cosas pero no soy fan devota y absoluta de nada, que me empeño en aprender para poder crear mejor, que veo poca televisión y voy poco al cine, pero amo las buenas películas, que me importa mucho más el fondo que la forma, que he tenido mascotas maravillosas, novios desastrosos y que tengo amistades inolvidables…
Eso es un poco de mi historia de vida, si acaso, pero…
¿Qué soy entonces?
¿Caos?
Probablemente… un constante caos creativo, una pregunta de opciones múltiples hasta el infinito y aún sin escribir, una Freak con suerte, alguien con talentos y defectos… como tú.
Dejé de escribir por mucho tiempo, bajo la falsa y endeble premisa de que siendo un caos cambiante, crucificar ideas con tablas y clavos de frases y palabras me comprometería a no poder cambiar de opinión, desdecirme, cambiar de rumbo.
Dejé de escribir por autocensura y perfeccionismo… Y vuelvo al ruedo de la palabra y de la idea con la creencia de que realmente no hay nada escrito, ni tampoco nada original, y que escribir es cuestión de tener valor, de hacer y cambiar, y también de borrar, editar y cambiar de opinión.
Las historias son de quienes las crean, y están en comodato de quienes las cuentan. Y luego vienen los que las consumen y esperan que todo sea estático. No sé a quién darle la razón. Me tomaré la libertad de tomar partido y cambiar de partido tantas veces como sea necesario.
Podré contradecirme, pero siempre seré congruente entre loque piense y lo que escriba. Y eso significa que si al día siguiente pienso de otra manera, escribiré de otra manera.
El infierno ya está muy lleno de puristas, preciocistas, críticos y extreñidos mentales. El cielo está a reventar de personas que no se atrevieron a equivocarse jamás. El purgatorio apenas tiene cupo para quienes sólo devoran lo que otros crean en uno y otro bando. Los benditos que ni consumen ni crean están en el limbo.
Yo soy de quienes aspiran a visitar de cuando en cuando el Nirvana, y mientras tanto, vivir libremente entre quienes como yo, siguen sin saber quiénes son, pero saben perfectamente de qué son capaces.
Y como escribió Michael Ende: Pero esa es otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión. Ya sabrás mejor quién soy que yo misma si lees lo que me da por escribir…
Gracias por asomarte!
